Conoce qué es la repatriación

La repatriación es un proceso costoso, pero existen planes de previsión a los cuales los gastos no lo tomarán por sorpresa.


Anticípate a los hechos

La muerte y la repatriación de un ser querido son eventos para los que pocas personas están preparados.

Costos La repatriación es un proceso costoso, pero existen planes de previsión gracias a los cuales los gastos no te tomarán por sorpresa.

El costo de una repatriación depende del lugar donde ocurrió el deceso, del país al que debe llevarse el cuerpo, de la disponibilidad de las aerolíneas y de sus costos por prestar este servicio. Cuando se trata de una muerte en época normal, sin pandemia y con un número de habitual de vuelos, el costo de “una repatriación, con velación y entierro, puede variar entre $20,000.000 y $40,000.000” millones de pesos.


Tiempo Uno de los primeros factores que debemos tener en cuenta al repatriar restos mortales es el tiempo. Si el fallecimiento fue natural, la repatriación puede tomar entre 4 y 10 días. Pero si la muerte está ligada a una circunstancia sospechosa o fue causada por un accidente, el proceso tardará entre 15 días y un mes.

A esto se suman factores que también debemos tener en cuenta, por ejemplo, la espera al siguiente día hábil para poder iniciar los trámites en el caso de que la muerte haya sucedido un fin de semana; que el cuerpo se encuentre en un pueblo alejado y de difícil acceso; y que el deceso tenga lugar en momentos de convulsión mundial como, por supuesto, en medio de una pandemia. Documentos Las empresas que prestan los servicios de repatriación te ayudarán con los trámites; sin embargo, es importante que sepas de antemano cuáles son los documentos que exigen las autoridades de ambos países.

  • Declaración del “Next of Kin”, es decir, una declaración del familiar o familiares más cercanos en la que manifiestan su decisión de repatriar el cuerpo (cónyuge, hijo, padres, hermanos, tíos, sobrinos).

  • Certificado de defunción que especifique la causa de muerte y el lugar al que debe ir el cuerpo.

  • Permiso de traslado internacional otorgado por el departamento o ministerio de salud del país donde murió la persona.

  • Pasaporte del difunto.

  • Declaración jurada de un embalsamador.

  • Carta de enfermedad no contagiosa del departamento o ministerio de salud. (Ver recuadro abajo para los casos de COVID-19).

  • Carta notariada de la funeraria responsable del cuidado del difunto.

  • Nombre, dirección y el número de teléfono del receptor.

  • En caso de homicidio, carta del departamento de policía que otorga permiso para trasladar el cuerpo.



La repatriación paso a paso

Contacta a las autoridades locales: obtén un pronunciamiento legal de la muerte. Si no hay un médico que pueda emitirlo, llama la línea de emergencias a y los paramédicos se encargarán de los procedimientos y de realizar la declaración de la muerte. Comunícate con tu consulado: sin importar la situación migratoria, los consulados ofrecen servicio de asistencia legal y, en algunos casos, también económica, especialmente si se demuestra que los familiares de la persona fallecida no pueden cubrir los gastos de traslado. Sin embargo, cada país de la región tiene sus propias políticas, que debes consultar en cada consulado. Revisa tus planes de previsión exequial o contrata uno: si cuentas con un seguro o un plan de previsión funeraria, comunícate con la agencia inmediatamente para que te acompañe en el proceso e inicie los trámites con las entidades pertinentes.

De no tenerlo, contacta a una empresa de envío funerario, consulta sus costos y contrata sus servicios para que se hagan cargo de todos los procedimientos necesarios.


Busca asesoría psicológica Al terminar este exigente proceso de trámites y despedida, es común que aparezcan sentimientos de tristeza y vacío. Busca el apoyo de psicólogos para tu recuperación emocional y mental. Algunas empresas de servicios funerarios, consulados, organizaciones sin ánimo de lucro e iglesias de distintas denominaciones ofrecen apoyo gratuito para el manejo del duelo. Nadie sabe cuándo tocará a la puerta una eventualidad, pero al menos con estas claves para la prevención exequial, no estaremos desprevenidos del todo.

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